Background Image

Frío

"Grita devastación y suelta a los perros de guerra"

por Giancarlo Ventura Granados — En Jun 02, 2018

Background Image

Lugar desconocido. 100 comida, 30 madera, 10 acero, 1 núcleo de vapor. 0 carbón

El frío es como una jauría de perros. Los he visto trabajando con los cadáveres: tiran de la piel con inexorable insistencia, arrancando la piel a tiras, mordiendo cada vez más profundo, mientras aúllan excitados por el hambre y el olor de la sangre. Despedazan las costillas y se comen los pulmones primero lamiendo la sangre a lenguetazos. He visto a otras personas comiendo cadáveres también, pero no se parecen tanto al frío como los perros. El frío tiene colmillos, colmillos que se te clavan en los costados, que te arrancan dedos, una mano, una pierna entera, el frío es un perro que mete su lengua violeta en tus pulmones y te los almuerza en un parpadeo. Lo he visto y asumo que lo seguiré viendo. Pero hay algo distinto ahora.

Ahora hay esperanza.

Hemos llegado.

Ante mis ojos se levanta un gigantesco generador. En realidad no es tan grande, pero ahora, de cerca, parece una montaña inmensa. Aunque está apagado, imagino el calor que debe desprender. Lo imagino como el sol, que debe estar allí arriba, en alguna parte, sobre el cielo.

No hay nadie. No sabemos quién lo ha construido. Está solo en medio de un cráter, rodeado de montones de carbón apilado que alguien iba a usar, pero no pudo. La verdad no importa mucho mientras funcione. De eso se encargará Hale. 

Quizá seamos las últimas personas sobre la tierra. Pero vamos a sobrevivir.

El campamento, Día 2 - 33 carbón. 168 madera. 85 metal. 100 comida. 1 núcleo de vapor.

Hale ha hecho trabajar a los niños.

Lo sé. Puede parecer algo sin importancia. Algunos padres se alegraron. "Ahora nos ayudarán en lugar de holgazanear todo el día". Otros, muy pocos, no: "¡Los niños deberían jugar, no ser sometidos a estos esfuerzos". Para mí significa otra cosa.

Quizá estemos jodidos.

Retirada del trabajo

Se supone que la idea era encontrar el generador y construir un refugio alrededor hasta que el frío pase, pero encontrarlo muerto ha echado todo al caño. Somos pocos los que hemos llegado aquí: el resto debe seguir vagando perdidos entre la ventisca. Ahora debemos ponerlo a funcionar. Se supone que decenas de estos generadores fueron levantados hace varios meses, pero al llegar aquí no encontramos ningún rasto de quienes lo hicieron, salvo montones dispersos de carbón, acero y madera. Ahora debemos procesar el carbón para el generador y el acero y la madera para hacernos casuchas que ayuden a soportar el temporal. Si queremos vivir, claro.

Ah. Además de los niños, se decretó que si hubiese necesidad, habría un turno de emergencia de 24 horas de trabajo. Sin parar.

Genial.

Y si los niños deben ayudar, es porque estamos cortos de personal.

Por lo demás, nuestro pueblo crece. Me gusta. Hemos montado carpas alrededor del generador, que aun no se enciende, pero estamos relativamente calientes. Deberemos dormir apiñados, todos juntos, para darnos calor: el termómetro marca -20 C y creo que a estas alturas, todos prefieren la incomodidad y perder el pudor y el espacio personal a quedarse frío como un cubo. Hay algunas personas ya en un puesto médico improvisado. A esta temperatura, algunas partes del cuerpo se congelan y si no se tratan, podríamos morir.

Perspectiva del taller

He pensado en morir, claro. ¿Qué pasaría? No me refiero a mi alma o espíritu o esas cosas, me refiero a mi cuerpo. ¿Qué ahrán con él? A esta tempertura seguro no me pudriría, pero no veo algún lugar marcado para cuerpos. Quizá me pondrían junto a la pared del acantilado. O quizá hale decide conservarme por si los cazadores (lo olvidaba, hemos construido cabañas para cazadores) no encuentran comida, como en esa película muy antigua donde un avión se estrella en los Alpes o en los Andes y los pasajeros comen a sus amigos. Nunca tuve tiempo para verla y ahora que no tenemos televisión pienso en todas las películas que me perdí.

Hale ha fijado horarios de trabajo. A propósito, Hale es nuestro mandamás. No se cuando se convirtió en el jefe, pero él sabía donde estaba el generador y él organizó nuestra marcha a través de la nieve para traernos. Ahora pasa su tiempo en el taller que hemos construído. Eramos más originalmente, como ya dije. Como han pasado dos días desde nuestra llegada, tememos que se hallan perdido, así que Hale y otros en el taller construyen una baliza, un globo aerostático brillante que se pueda ver desde lo lejos, para guiar a los nuestros. No se cuan efectivo sea si haya una tormenta de nieve, pero creo que la idea servirá. Varias personas participan en la idea, incluso aquellas con miembros de su familia aun perdidos en la nieve.

Imagen de evento. Madre preocupada

descripción de la tecnología de la baliza

Iré a dormir ahora. Son apenas las seis, pero estoy rendido. Mañana deberé trabajar acarreando carbón, pero ahora quiero descansar.

El campamento, Día 4 - 746 carbón. 12 madera. 135 metal. 119 comida. 1 núcleo de vapor.

Han pasado demasiadas cosas.

Pensé que ya no iba a continuar con el diario. Estaba cansado. Y aburrido. En nuestro tercer día aquí, lo único relevante fue la apertura de un club de lucha. Hale pensó de seguro que unos golpes aliviarían la tensión de las personas. No andaba equivocado, creo que algunos estaban estresados por el frío y el trabajo y solucionaron sus problemas a porrazos. Joao y Vincent, por ejemplo, son mis compañeros en el cúmulo de carbón, no se hablaban ni saludaban, pero salieron abrazados por la noche después de algunos dientes menos. El espectáculo acabó y todos regresamos a nuestras carpas a apretujarnos miserablemente uno contra el otro.

Y llegó el día 4.

La mañana inició de forma diferente. ¡La baliza estaba terminada! Es bellísima. Es un globo lleno de aire caliente y tiene dos lentes en su canastilla. Uno amplifica la luz y la esparcen por toda TierraHelada (Así hemos comenzado a llamar a este lugar). Y otro es un lente de aumento que permite mirar a grandes distancias. Apenas estuvo en el aire hemos comenzado a buscar

Y hemos tenido éxito.

Hacia el sur. Pudimos ver una agrupación confusa de tiendas. Deben ser los miembros perdidos de nuestra expedición. De inmedito se armó un grupo de rescate de 5 personas. Hale seleccionó a los más fuertes (todos querían ir) y salieron volando a reunirse con ellos.

Nuestro campamento se volvió un hormiguero. Comenzamos a construir un aserradero al borde de un bosquecillo de árboles muertos y los planos para una fundición. Todos queríamos recibir a los que faltaban. Pero entonces el clima nos jugó una mala pasada. Fue de improviso, nos sorprendió a todos. No estábamos preparados.

La temperatura descendió 20 grados.

Dios, fue como si un puño me golpeara las costillas. La gente corrió a sus carpas, acobardada (y me incluyo). El agua tibia en la enfermería se congeló por completo y los pacientes tuvieron que ser evacuados a sus casas. Todo lo que habíamos armado, peligró por un momento por el descenso de la temperatura. A veces no tienes conciencia de lo que significan unos cuantos grados hasta que te te das cuenta que si tu cuerpo aumenta en tres, estás muerto. Hubo un conato de protesta, que Hale solucionó pronto con lo más fácil: encendió el generador.

Fue como estar al Sol. Me sentí como un pollito bajo el ala de una gallina gigante. Algunos lloraron. Para cuando los miembros de la expedición perdida aparecieron, la felicidad fue completa. Padres e hijos, propios y extraños de abrazaron felices bajo las chispas del generador. Fue un espectáculo genial e hizo que todo el frío se nos olvidara.

Con el generador encendido y calefactores en lugares como el comedor y la enfermería estaremos capeando lo peor de este frío. Ojalá no dure mucho, ojalá no empeore. La moral está alta y podremos resistir un poco más, hasta que este clima de mierda se acabe.

Sobreviviremos